Ir al contenido principal

Conocemos el peligro de la vida

Fuente

Conocemos el peligro de la vida
Conocemos el peligro de la vida
La angustia como plomo
Sobre los calendarios
Cae y se instala
Con su furiosa
Presencia
Acomoda el dolor
Y nos retiene
Su mano de cieno
Hace callar a las palabras.
No decimos porque no podemos
Hacemos un hueco en el silencio
Y de pronto se inunda con el llanto.
Todo es triste. Curiosamente triste
Nos desconsuela arrancarnos el alma
Salir hacia los otros
Abriendo el pecho
Tendido en hilos de memoria.
La casa es un laberinto
Que recorremos con los ojos cerrados
Y sin embargo…
Nos abruma el conocimiento
La conciencia
El lugar común de este poema
Me abruma.
Si yo fuera tú iría hacia ti buscando reconocerte.
La soledad es cruda y necesaria
La alegría sólo un concepto.
He visto llorar
Te he visto llorar
Y hubiera querido tantas cosas
Tragarme tu llanto para convertirlo en arabesco
Dibujar una cruz
Y crucificar a tantos.
Es verdad que también cargo con el odio.
No puedo sustraerme a tanta hermosura
Todo es esencia
Energía disipada
Motor
Comienzo
Lucha por resistir a la suerte de saber.
Ya todo pasó y no hemos salido todavía
Asistimos con horror a la conciencia.
El velo cae sobre el verso
Y el poema se forma
Como los círculos de la piedra en el charco.

Claudia Magliano

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cuál es la lección mas grande que una mujer debe aprender? Que desde el primer día tiene todo lo que necesita dentro de ella misma. es el mundo el que la convence de que no es así. Fuente Rupi Kaur Traducción: Waleska Barroeta de:  https://goo.gl/P6eWmU
Me encontraba frente a un camino que se había hecho con las ruedas de los pocos carros que circulaban por ese bosque, en medio del deseo de un retiro de escritor olvidé lo inútiles que son las llantas de un corsa 2007 y quedé atascado en el lodo. Decidí que debía buscar ayuda y empecé a caminar, mientras pensaba en mi nuevo personaje, sería una mujer de labios rosa, rubia, alta, galesa tal vez…. Unos minutos después, la manecilla de mi brújula giró oscilando entre sur y norte a velocidad de segundero. Le di unos golpecitos en el vidrio sin obtener resultado alguno y tropecé con mis propios pies, rompiendo los cristales de mis lentes. Me levanté resignado a morir entre los arbustos y  frente a mi apareció una figura de luz que no logré distinguir más que por sus dos metros de altura. Pensé: si de todos modos voy a morir ¿Por qué no acercarme? Di un paso y su luz se extinguió quedando reducida a un punto en el suelo que caminaba asustado como cucaracha. Cuando me escuchó dirigirme h...

Cerrados los ojos

Fuente Cerrados los ojos siento que un hombre se mueve sobre mí no, es el peso de la tierra que ya asoma su profunda lujuria. Y cuando gusto su carga mineral en mi boca, es el hombre que, de pronto, ha regresado: yace quieto cual la tierra y, como ella, deja escapar ligeras súplicas. A veces, creo haber nacido para erguirme, fuerte, sobre gastadas superficies. Pero el íntimo saber me hunde en mí misma. A veces me cubre la tierra; otras, el hombre. Beverly Pérez Rego