Fuente Cerrados los ojos siento que un hombre se mueve sobre mí no, es el peso de la tierra que ya asoma su profunda lujuria. Y cuando gusto su carga mineral en mi boca, es el hombre que, de pronto, ha regresado: yace quieto cual la tierra y, como ella, deja escapar ligeras súplicas. A veces, creo haber nacido para erguirme, fuerte, sobre gastadas superficies. Pero el íntimo saber me hunde en mí misma. A veces me cubre la tierra; otras, el hombre. Beverly Pérez Rego
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