Ir al contenido principal

Lirios



No sé si estaré ahí cuando mueras, ni sé si me voy a enterar
de cuál será el lugar, en el que arderás.
No sé si serán todas la flores para ti
o serán para aquellas flores que arrancaste del jardín.

No te dije cómo eran mis pétalos quemados, te lo escribí.
Pero tú no escuchaste, hiciste.
No a mí, pero sí a ella, que es yo.
Yo soy ella, quieras o no.

Soy de tus ramas, aunque yo no quiera
y por eso quiebro mis vástagos
pero, el polen no lo enmienda
pero, al menos, ya no estaré para tu funeral.

Aún cuando tú sí estás, probablemente más que yo
que florecí
y marchité,
primero que tú.

Ningún árbol sabe cuántas flores arrancaste de raíz,
cuántos capullos
Lo que era también yo
como eras tú de ellas.

No sólo le quitaste a ella sino a mí y a ti,
por eso sé, que en el incendió estaré pero
no me quedaré, para morir yo también.

Fuente



Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cuál es la lección mas grande que una mujer debe aprender? Que desde el primer día tiene todo lo que necesita dentro de ella misma. es el mundo el que la convence de que no es así. Fuente Rupi Kaur Traducción: Waleska Barroeta de:  https://goo.gl/P6eWmU
Me encontraba frente a un camino que se había hecho con las ruedas de los pocos carros que circulaban por ese bosque, en medio del deseo de un retiro de escritor olvidé lo inútiles que son las llantas de un corsa 2007 y quedé atascado en el lodo. Decidí que debía buscar ayuda y empecé a caminar, mientras pensaba en mi nuevo personaje, sería una mujer de labios rosa, rubia, alta, galesa tal vez…. Unos minutos después, la manecilla de mi brújula giró oscilando entre sur y norte a velocidad de segundero. Le di unos golpecitos en el vidrio sin obtener resultado alguno y tropecé con mis propios pies, rompiendo los cristales de mis lentes. Me levanté resignado a morir entre los arbustos y  frente a mi apareció una figura de luz que no logré distinguir más que por sus dos metros de altura. Pensé: si de todos modos voy a morir ¿Por qué no acercarme? Di un paso y su luz se extinguió quedando reducida a un punto en el suelo que caminaba asustado como cucaracha. Cuando me escuchó dirigirme h...

Cerrados los ojos

Fuente Cerrados los ojos siento que un hombre se mueve sobre mí no, es el peso de la tierra que ya asoma su profunda lujuria. Y cuando gusto su carga mineral en mi boca, es el hombre que, de pronto, ha regresado: yace quieto cual la tierra y, como ella, deja escapar ligeras súplicas. A veces, creo haber nacido para erguirme, fuerte, sobre gastadas superficies. Pero el íntimo saber me hunde en mí misma. A veces me cubre la tierra; otras, el hombre. Beverly Pérez Rego